




Miré hacia el cielo y las estrellas. Volví a reir lleno de amargura. ¡ Que ingenuos habían sido mis sueños !Verna volvía a estar junto a mí. Había un orgullo y una superioridad increíbles en su mirada y gesto. Llevaba una lanza, además de su cuchillo de eslín. Se cubria con pieles de pantera y adornos de oro.- Las lunas están en el cielo - dijo otra muchacha, acercándose a Verna.-No queda mucho tiempo - insistió Mira-. Las Lunas alcanzarán su plenitud dentro de poco.- Comenzemos- urgió otra.- Tú deseabas tomarnos como esclavas -dijo mirándome-, pero eres tú quien ha sido hecho prisionero.La miré lleno de espanto. Tiré con todas mis fuerzas de las cuerdas que me sujetaban.- Afeitadle - ordenó.Me resistí, pero dos de ellas sujetaron mi cabeza y Mira fue la encargada de rasurar aquella franja degradante que iba desde mi frente a mi nuca.- Ahora estás plenamente marcado - dijo Verna - como un hombre que ha caído en manos de mujeres.- ¿ Que vais a hacer conmigo y mis hombres ? - pregunté.-Traed un látigo - dijo Verna.Mira regresó con el látigo, el típico látigo goreano de cinco tiras.- Azótadle.Mira obedeció. Mi cuerpo se retorcía por el dolor.- Es suficiente - dijo Verna.Cerré los ojos. No hize más preguntas. No deseaba que volviese a azotarme.Había sido algo breve que había durado unos segundos. Sólo le habían permitido golpearme ocho o nueve veces. Dolorido, mi respiración se hizo más pesada. No habían tenido intención de herirme. Verna sólo quería infligirme una lección rápida sobre algo que no devía volver a hacer.Las muchachas se habían arrodillado junto a mí, formando un círculo. Guardaban silencio. Miré hacia las enormes lunas blancas.Las mujeres pantera comenzaron a respirar profundamente. Habían apartado sus armas. Estaban arrodilladas con las manos sobre los muslos y a veces alcanzaban la vista hacia las lunas. Comenzaron a brillarles los ojos. Echaron las cabezas hacia atrás y entreabrieron sus bocas, exponiendo sus rostros a los rayos de las lunas. Luego, todas a la vez, empezaron a gemir y balanceandose de lado a lado. Después alzaron los brazos y las manos hacia las lunas sin dejar de moverse y gemir. Tiré de mis ataduras inútilmente. Sus gemidos fueron en aumento, y tambien sus movimientos, hasta alcanzar un ritmo salvaje.Mira se puso en pie y desgarró sus pieles, dejando su pecho al descubierto bajo la luz de las lunas que lo inundaba todo. Gritó e hizo como si pudiera arañarlas. Al cabo de un instante las demás fueron imitándola, una tras una. Tan sólo Verna seguía sentada con las manos sobre los muslos, mirando hacia el cielo. Traté de soltarme, de salir de allí. Era inútil. Mira acabó de deshacerse de las pocas pieles que todavía colgaban de su cintura. Las muchachas llevaban puesto tan sólo el oro con el que se adornaban. Todas a un tiempo comenzaron a danzar y saltar bajo el fuerte resplandor de las salvajes lunas. De pronto se detuvieron, pero se quedaron quietas con las manos en alto. Verna echó la cabeza hacia atrás, apretó los puños, y lanzó un grito salvaje, como de agonía. Se puso de pie y, mirándome, se despojó de las pieles que la cubrían. Mi sangre ardió frente a su belleza. Pero me dió la espalda y, desnuda, alzó las manos hacia el cielo como las demás. Luego, lentamente, se volvieron todas hacia mí. Tenían el cabello revuelto y un extraño brillo en los ojos. De pronto, todas a una, tomaron sus lanzas y las apuntaron hacia mí. Una después de otra, las arrojaron sobre mi persona sin llegar a herirme en ningún momento, por más que yo esperaba que sucediese. Finalmente comenzaron a danzar lentamente a mi alrrededor. Yo me encontraba en el centro del circulo. Sus movimientos eran lentos e increíblemente bellos. La danza aumentó el ritmo y se convirtió en algo vertiginoso hasta que finalmente todas las lanzas apuntaron hacia mi corazón´. No pude reprimir un grito a angustia, aunque no ocurrió nada. Ninguna de las lanzas me había golpeado. Las muchachas las apartaron y se colocaron junto a mí acariciándome con sus manos y besándome. Grité lleno de angustia. Sabá que no podia resistirme por mucho tiempo. Verna alzó la cabeza. Se echó a reír.- Vas a ser violado- dijo.Luché contra las cuerdas que me apresaban, pero sus cuerpos me inmovilizaron. Sentí los dientes de Mira en mi hombro." Los Cazadores de Gor " nº8 ( capitulo 9: Se celebra una reunión de cazadores. ) John Norman.
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* La Danza de la Luna:
Es un ritual de las panteras, con el que se renuevan y cojen vitalidad ( una vez al mes ). Se preparan los preparativos y el circulo de la danza, se comprueba el estado de los intrumentos, comida... ect. -se caza un gran larl con lanza al que despues se le llebara al circulo de la danza para extraerle la sangre y con ella su fuerza. Esa sangre se sirve en un cuenco en el cual ebberan sangre las cazadoras y se reflejaran en ella antes de ascender en la tribu.- Se caza a un hombre(si no hay uno capturado ya) para despues ser llebado al cierculo de la danza donde se le ata en el cento del circulo .- se procede a ascender a las hermanas ( jerags) que tiene los meritos y conocimientos necesarios para subir de rango o de status dent de la tribu, se arrodillan estas en forma de sumistion hacia la En y se someten ante la tribu y juran lealtad, obediencia, siciplina, cofianza, juran proteger a sus hermanas y a su bosque su territorio con su vida y van repitiendo el juramento que la En les va diciendo, despues miran la sangre del larl para ver que refleja su rostro , despues se le pregunta a las demas cazadoras si al reconocen como tal y si es asi gritan todas AII¡¡¡ y son reconocidas por todas como cazadoras :" Si bien lo deseché como superstición, sin embargo me dediqué a continuación al ritual goreano de leer en la sangre. Junté mis manos y recogí un poco de sangre, bebí una bocanada, conservé el resto, y esperé la aparición del próximo rayo. Se contempla la sangre recogida en las manos. Se dice que si se ve la propia cara negra y devastada se morirá de una enfermedad, si uno se ve a sí mismo destrozado y de color rojo sangre, se sucumbirá en la lucha, pero si en cambio el propio rostro aparece viejo y rodeado de canas, se morirá en paz dejando tras de sí muchos descendientes."